viernes, 1 de mayo de 2026

Desmitificando el Primero de Mayo

 Por: Rigoberto Pitti B. (sociólogo).

¿Y tú eres de la clase media, clase obrera, clase trabajadora, “informal”, subempleada o desempleada?

Para abordar esta distinción con el rigor que merece la conmemoración del Primero de Mayo, hay que alejarse de las definiciones estadísticas liberales que pretenden definir las clases sociales solo por el nivel de ingresos y analizar la relación que los sujetos mantienen con el poder, el capital y el pensamiento colonizado.

Históricamente, dentro del sistema-mundo hegemónico se ha utilizado estas categorías no solo para organizar el trabajo, sino para fragmentar la conciencia de los empobrecidos. A continuación, se analiza brevemente la distinción entre clase obrera, clase trabajadora, clase media y aquellos que permanecen en la informalidad o precariedad social.

La Clase Obrera

Desde la Teoría Crítica, la clase obrera no es solo un grupo de personas, sino una posición dentro de la estructura productiva, siendo el sujeto histórico de la producción. Se trata pues, de quienes venden su fuerza de trabajo por un SALARIO para la transformación material de la naturaleza o la creación de la riqueza. Desde esta perspectiva la clase obrera representa el corazón de la alienación, ya que vive en carne propia la contradicción entre el trabajo y el capital.

Desde una perspectiva decolonial es importante entender que, en América Latina y el Sur Global, la clase obrera ha sido racializada. El obrero no es solo el que trabaja en una fábrica; es también el trabajador de las maquilas o el operario que trabaja en las minas o megaproyectos extractivistas, cuya mano de obra es abaratada porque persisten jerarquías raciales coloniales, como la mano de obra “experta” a cargo de empleados de alto nivel propios de los países de donde proceden las multinacionales.

La Clase Trabajadora

Esta es una categoría más amplia y política. Incluye a la clase obrera, pero se extiende a todos aquellos que, al no poseer los medios de producción, dependen de un salario para subsistir. Aquí se puede incluir al empleo en el sector de servicios, el trabajo cognitivo o intelectual y, básicamente, el trabajo de cuidado o empleo doméstico. Como señaló María Lugones (2008), la modernidad capitalista impuso un sistema de género que despojó de valor económico al trabajo realizado mayoritariamente por mujeres.

Este día no es "del obrero" en un sentido estricto, sino de la clase trabajadora en su totalidad. Es la memoria de la lucha contra las jornadas laborales agotadoras con salarios de hambre, una resistencia contra la reducción del ser humano a una mera mercancía.

La Clase Media

Desde una sociología crítica, la clase media funciona a menudo más como una construcción ideológica que como una realidad material independiente, En pocas palabras, funciona como un dispositivo de amortiguamiento entre la clase burguesa y la clase obrera.

El concepto de clase media se utiliza como un mecanismo de aspiración y diferenciación. Se le enseña a este sector de la economía a identificarse con los valores de la burguesía o la “clase alta” y a distanciarse de la "clase baja" mediante algunos mecanismos como el consumo y el estatus educativo.

Esta clase media vive una proletarización encubierta y latente. Aunque posean títulos académicos o trabajen en oficinas, siguen dependiendo de un SALARIO y están a una crisis de distancia de la precariedad. Su función sistémica es servir de amortiguamiento para evitar que la contradicción entre capital y trabajo estalle.

Los márgenes de la formalidad

Al integrar a quienes habitan los márgenes de la formalidad, la estructura de clases se revela no solo como una cuestión económica, sino que expresa una geografía humana de la exclusión. Desde la sociología crítica y decolonial, se incorporan las siguientes categorías esenciales:

·         El Sector "Informal": Lo que la economía liberal llama "informalidad" es, en realidad, la resistencia de la vida frente a un sistema que ha externalizado los costos de la reproducción social. La división entre trabajo formal e informal suele calcar la línea de lo humano de la que hablaba Fanon (citado en Grosfoguel, 2006). El trabajador informal (vendedor ambulante, reciclador, trabajador doméstico no remunerado) es a menudo racializado y despojado de derechos ciudadanos, operando en las "zonas de no-ser". La contradicción dialéctica radica en que el sistema-mundo capitalista necesita de esta "informalidad" para abaratar el costo de la vida de las clases medias y altas, mientras ignora la seguridad social de quienes proveen esos servicios.

·         El subdesempleo o la explotación fragmentada: El subempleo es la expresión máxima de la alienación contemporánea. Aquí, el sujeto posee la fuerza de trabajo y, a menudo, la formación técnica, pero el sistema solo le permite venderla de forma intermitente o insuficiente (trabajo eventual o por tiempo parcial). Es el triunfo del capital sobre el tiempo de vida; el sujeto ya no es dueño de su jornada, sino que debe presentarse ante el mercado laboral en constante "disponibilidad", lo que Marcuse (1993) identificaría como una forma de control social totalitaria bajo la apariencia de libertad.

·         La Población Sobrante o el Desempleo Estructural: A diferencia del "ejército industrial de reserva" de la Europa del siglo XIX, que ansiaba ser absorbido por las fábricas, el desempleado actual en nuestras regiones enfrenta la amenaza de ser irrelevante en el sistema. Quijano (2014) señalaba que la colonialidad del poder clasifica a ciertos grupos como "población excedente". Al no ser funcionales para la acumulación de capital, el sistema tiende a criminalizarlos o a gestionarlos a través de políticas de asistencia que no permiten la emancipación, sino el control del conflicto social.

Desmitificación del Primero de Mayo

Para que la conmemoración del Primero de Mayo sea una verdadera herramienta emancipatoria, hay que tomar en cuenta lo siguiente:

1.      Reconocimiento de la interseccionalidad: No existe un "trabajador universal". Las luchas sociales cruzan dimensiones como la raza, el género y la clase. Un obrero que ignora la opresión hacia su compañera o el racismo estructural hacia población originaria está reproduciendo la matriz colonial de las desigualdades sociales.

2.      Romper la alienación del consumo: La clase media debe despertar de la ilusión de que es propietaria de algo y reconocer la vulnerabilidad que comparte con el resto de los trabajadores.

  1. Reclamar el concepto de "Trabajo": Hay que arrebatarle el término al sistema capitalista. El trabajo también es el que realiza la madre soltera en la periferia, el joven que sobrevive en el día a día y el desempleado que organiza utiliza su tiempo para algún voluntariado. Si una persona produce vida, es trabajo.
  2. Justicia Epistémica: Hay que reconocer que las formas de organización de las economías populares (ollas comunes, cooperativas de base, trueques) no son "atraso", sino semillas de una economía para la vida que desafía la lógica del lucro.
  3. Transición hacia una praxis liberadora: Hay que valorar los saberes y formas de organización comunitaria que el sistema hegemónico ha intentado borrar bajo la etiqueta de "informalidad" o "subdesarrollo".

El Primero de Mayo no es un día para celebrar el trabajo como sacrificio, ni la fiesta de los sindicalistas, sino que también es un día en que los precarios y los subempleados pueden reclamar su lugar en la sociedad y para reivindicar el derecho a una vida que no esté gobernada por la lógica de la acumulación.

Referencias:

Grosfoguel, R. (enero-junio de 2006). La descolonización de la economía política y los estudios postcoloniales: transmodernidad, pensamiento fronterizo y colonialidad global. Tabula Rasa(4), 17-46.

Lugones, M. (Julio-Diciembre de 2008). Colonialidad y Género. Tabula Rasa(9), 73-101.

Marcuse, H. (1993). El Hombre Unidimensional. Barcelona, España: Editorial Planeta-De Agostini, S. A.

Quijano, A. (2014). Polo marginal y mano de obra marginal. En A. Quijano, Trabajo; Estructura económica; Economía; Mercado de trabajo; Mano de obra; Capitalismo; Marginalidad; América Latina; (pág. 46). Buenos Aires: CLACSO.

 

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